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Manzanillo-Cuyutlán: El Futuro Marítimo de México.

Actualizado: 27 feb 2025



Con el reciente banderazo de salida dado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el proyecto del nuevo puerto Manzanillo-Cuyutlán se posiciona como uno de los desarrollos más ambiciosos de su sexenio y una pieza clave en la transformación logística de México. Este megaproyecto no solo promete colocar a Manzanillo en el mapa como el puerto más grande de América Latina, sino también en el prestigioso top 15 de las terminales marítimas a nivel mundial.

 

Se considera un proyecto de clase mundial al contemplar una inversión total de 63 mil 473 millones de pesos distribuidos en dos etapas, el puerto de Manzanillo-Cuyutlán abarca 1,800 hectáreas que albergarán una nueva terminal de almacenamiento y distribución de Pemex, infraestructura de conectividad terrestre y una terminal marítima para la empresa productiva del Estado. Este proyecto también incluirá la construcción de una barda perimetral y el acondicionamiento de áreas de desarrollo para el puerto.

 

Mientras el Gobierno Federal aporta más de 13 mil millones de pesos para esta infraestructura esencial, la iniciativa privada juega un papel crítico al financiar construcciones especializadas, consolidando una sinergia público-privada que redefine el concepto de colaboración en proyectos estratégicos de gran escala.

 

El potencial del nuevo puerto es innegable, pero su éxito no estará exento de desafíos. Uno de los mayores retos será garantizar la eficiencia operativa en un entorno tan complejo y masivo. Aquí es donde los recintos fiscalizados estratégicos (RFE) juegan un papel fundamental, sirviendo como eslabones clave para reducir tiempos y costos logísticos, así como para garantizar el cumplimiento normativo en la gestión de mercancías. La capacidad de los RFE para manejar grandes volúmenes de carga en entornos seguros y eficientes será determinante para alcanzar los objetivos proyectados para 2030.

 

Otro reto importante será mantener el equilibrio entre el crecimiento industrial y la sostenibilidad ambiental. Manzanillo, conocido por su rica biodiversidad, debe ser protegido mediante estrategias de desarrollo que minimicen el impacto ecológico del proyecto.

 

El puerto Manzanillo-Cuyutlán será mucho más que una infraestructura de conexión logística; se convertirá en un motor para el comercio exterior de México, abriendo puertas para fortalecer relaciones comerciales con Asia, Europa y América Latina. Este proyecto también promete ser un generador de empleos y una fuente de desarrollo económico para la región, posicionando a Colima como un centro estratégico para el comercio global.

 

La inauguración de este megaproyecto también refleja una visión de liderazgo que trasciende fronteras, demostrando que México tiene la capacidad de competir con los puertos más avanzados del mundo, como los de Taiwán y Los Ángeles. El puerto Manzanillo-Cuyutlán será una puerta de entrada al futuro, y con ello, una nueva oportunidad para que México reafirme su posición como un líder logístico y comercial en el escenario mundial.

 

Con el compromiso de las autoridades, la colaboración de la iniciativa privada y el eslabón clave que representan los recintos fiscalizados estratégicos, el nuevo puerto no solo marcará el ritmo del comercio exterior, sino también inspirará a una nueva generación de emprendedores y profesionales logísticos. Manzanillo-Cuyutlán no es solo un puerto; es un sueño en construcción que transformará el rostro de México.

 

Por lo anterior es indispensable contar con la colaboración con los recintos fiscalizados estratégicos dado que ofrecen una ventaja competitiva para las empresas que buscan optimizar sus operaciones logísticas. Estos recintos permiten una gestión más ágil de la carga, reduciendo significativamente los tiempos de despacho aduanero y agilizando el movimiento de mercancías. Además, los RFE garantizan altos estándares de seguridad, minimizando riesgos y costos asociados a irregularidades o retrasos.

 

La finalidad de ingresar mercancía a los RFE representa ventaja clave dado que permite la posibilidad de almacenar mercancías sin haber pagado los impuestos y sin que se determine que se encuentra en proceso de abandono por un periodo de hasta 24 meses, (salvo calzado y textil que el plazo para estos productos se reduce a 3 meses) lo que facilita la planeación estratégica de las empresas y les permite responder rápidamente a las demandas del mercado. Esta combinación de eficiencia, seguridad y flexibilidad posiciona a los recintos fiscalizados estratégicos como socios indispensables para el éxito del nuevo puerto y de las operaciones comerciales en México.

 
 
 

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