Cuando el miedo se convierte en una llamada a la acción
- Vero Sosa

- hace 7 días
- 2 Min. de lectura
En comercio exterior, los errores no siempre hacen ruido… pero cuando estallan, pueden detener una operación completa y dejar huellas que nadie quiere cargar en su historial. Hoy, más que nunca, los “errores humanos irreversibles” se han convertido en una preocupación legítima para importadores, agentes aduanales y empresas. ¿Por qué? Porque estamos entrando a una nueva era: la transmisión obligatoria de la Manifestación de Valor Electrónica y la entrada en vigor de la Ley Aduanera 2026. Y en esta transición, lo que más pesa no son los trámites, sino el miedo a fallar, a perder el control y a no estar preparados para lo que viene.
El miedo no es debilidad. Señala aquello que, si no se atiende con disciplina, puede convertirse en una falla crítica. La MVe no perdona descuidos: una captura incorrecta, una transmisión tardía, un archivo mal integrado o un dato impreciso pueden significar multas, auditorías y hasta responsabilidades que trascienden a la empresa. Estos errores no nacen de la mala intención, sino de procesos improvisados, equipos sin capacitación, sistemas manuales y, sobre todo, de la falsa creencia de que “más adelante nos ponemos al corriente”. Pero el reloj corre, y la autoridad no retrocede.
Sin embargo, en cada temor hay una oportunidad de transformación. La nueva Ley Aduanera y la digitalización de procesos no llegaron para complicarnos la vida, sino para obligarnos a subir de nivel. Para profesionalizar. Para dejar atrás el “así siempre se ha hecho” y sustituirlo por estándares claros, automatización y cultura de prevención. Prepararse no es opcional: es la diferencia entre una operación vulnerable y una operación blindada. Entre reaccionar a los problemas y anticiparse a ellos. Entre ser parte del caos o liderar el cambio.
Hoy más que nunca, la pregunta no es “¿y si me equivoco?”. La pregunta real es: ¿qué estoy haciendo hoy para asegurar que esos errores irreversibles nunca ocurran? La preparación genera confianza. Los procesos bien diseñados eliminan miedos. La capacitación empodera. La automatización da control. La cultura Kaizen convierte cada riesgo en mejora continua. Estamos ante una reforma que define el futuro del comercio exterior: quienes actúen ahora, liderarán. Quienes esperen… cargarán con los errores que pudieron evitarse.

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