Aviso de Cruce: ¿Está la aduana preparada?
- Vero Sosa

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Estamos a 38 días de que entre en vigor la Manifestación de Valor Electrónica. Treinta y ocho días pueden parecer suficientes… hasta que recordamos que en comercio exterior el tiempo no se mide en calendarios, se mide en operaciones detenidas, en pedimentos observados y en decisiones que impactan cadenas completas. Hoy el Aviso de Cruce (AVC) está en prueba piloto, pero sin formato publicado en las Reglas Generales de Comercio Exterior y sin preguntas frecuentes que disipen las dudas técnicas que ya están sobre la mesa. Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿estamos realmente preparados?
En estas semanas, varios usuarios hemos intentado hacer pruebas. La intención no es desafiar, es prevenir. Sin embargo, la respuesta ha sido clara: “no está lista la plataforma”.
Y aquí es donde la narrativa cambia. Porque cuando la autoridad no está lista, la responsabilidad operativa no desaparece… se traslada. El riesgo sigue existiendo. La obligación seguirá vigente. Y la trazabilidad documental será, una vez más, la línea que separa la previsión del problema.
El Aviso de Cruce no es solo un nuevo requisito tecnológico; es un punto de control más en un entorno donde la autoridad cruza datos en tiempo real. Sin reglas claras, el margen de interpretación aumenta, y con ello, la incertidumbre jurídica. Pero en medio de la incertidumbre, hay algo que sí podemos controlar: nuestros procesos internos, la calidad de nuestros expedientes, la comunicación con clientes y proveedores, y la disciplina operativa. Prepararse no es esperar a que todo esté definido; es anticiparse con orden, evidencia y criterio.
Hoy más que nunca, el mensaje es estratégico: no se trata de si la aduana está preparada, sino de si tu operación lo está. Los 38 días no son una cuenta regresiva para la autoridad; son una oportunidad para fortalecer controles, documentar pruebas, capacitar equipos y blindar decisiones. En comercio exterior, quien se anticipa opera. Quien espera, reacciona. Y en esta nueva etapa digital, la preparación no es opcional: es la única ventaja competitiva real.

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